MANUEL DE RIBERA

Hay dos construcciones en la chilena Manuel de Ribera. La primera, se desarrolla dentro de la ficción de la ópera prima de Christopher Murray y Pablo Carrera: Manuel de Ribera, de 48 años, recibe como herencia una isla. Decide, entonces, crear y (re)crearse. Crear una comunidad que edifica casas para ser donadas en sus terrenos y –disfrazado de altruismo– crearse como patrón. La segunda construcción tiene que ver con el método de realización: la improvisación (puesto que mientras uno filmaba, el otro escribía la escena a filmarse después) y el uso del minimalismo como estrategia de mirada micro y telescópica (por un lado el micro, la trampa de Ribera de querer ser humano antes que cualquier otra cosa, y por el otro, lo irracional de recrear y obedecer un sistema de clases solo por costumbre). Una construcción bicéfala, entonces, pero que resulta en uno de los relatos de ficción más ambiguamente potentes del cine chileno actual.

Con: Eugenio Morales, Samuel González, Eliana del Rosario Almonacid.

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